
El sudoku es un juego de lógica y números, como un rompecabezas. Se trata de rellenar un tablero de 9×9 cuadrículas con los números del 1 al 9, de manera que cada fila, cada columna y cada bloque de 3×3 contenga todos los números del 1 al 9 una sola vez.
Si ya lo conoces, como es más que probable, después de estas breve notas, te dejo el mío.
- La página contiene un conjunto de seis sudokus de distintos niveles de dificultad: dos fáciles, dos de dificultad media y dos difíciles.
- Al terminar el primero de cada nivel, puedes pasar al segundo tocando el botón «Continuar».
- Si quieres volver a hacerlo, toca «Comenzar de nuevo».
- En cualquier momento puedes cambiar de dificultad, aunque no hayas terminado el sudoku que estés haciendo.
- Guarda el progreso de todos los sudokus, tanto si cambias de uno a otro como si abandonas el juego para continuar después.
- Cuando completas un sudoku, aparece una cita literaria con el autor al que se le atribuye y una imagen.
—— Sudoku Literario——
En contra de lo que se piensa, el sudoku no lo inventaron en Japón, aunque fue en este país donde adquirió mayor relevancia en la década de los ochenta del siglo pasado. Su antecedente más remoto está en los Cuadrados Latinos de Euler, el gran matemático suizo del siglo XVIII. Podéis encontrar una breve historia del sudoku, desde su creación, en esta página dedicada específicamente a ellos, donde, además de poder practicar con múltiples sudokus de diferentes niveles de dificultad, también se encuentra un manual completo de cómo jugar.
Este es un juego que hoy en día se puede encontrar en todas partes, así que no lo añado como una novedad, sino como un entretenimiento, tanto para mí al hacerlo como para quien se decida a jugar. Yo aprendo y vosotros disfrutáis, qué más se puede pedir.
Además, ya sabéis que hacer sudokus aporta algunos beneficios cognitivos, e incluso emocionales y psicológicos.
Entre los primeros, mejora la memoria, desarrolla la capacidad de atención/concentración y aumenta la agilidad mental, acelerando la velocidad con la que el cerebro procesa la información visual y lógica.
Entre los segundos, reduce el estrés al desviar los pensamientos de las preocupaciones diarias (es una especie de meditación activa); también libera dopamina al alcanzar un logro, sobre todo en los más difíciles, procurando cierta sensación de bienestar.
Ah, muy importante, ayuda a retrasar el deterioro cognitivo asociado a la edad, al mantener el cerebro activo con retos lógicos.

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